Que Higuaín no se lesione nunca; que haga su mejor temporada con la Juventus; que meta 60 goles esta temporada en Europa; que gane la Serie A, la Copa Italia y la Champions League; y que se convierta en el referente histórico de la Vecchia Signora, pero que no vaya al mundial con Argentina.

Gonzalo Higuaín es, a grandes rasgos, un personaje extraño. Sus gambetas son esporádicas. A veces se parece a Ronaldo saltando entre defensores y luego te encuentras con un ligero parecido a Eto’o, que definía con cualquier parte del cuerpo, con goles bruscos y forzados pero al fin goles. Su calidad técnica es innegable, pero tiene un pequeño problema que lo pone en el ojo de la opinión pública cada vez que se pone la albiceleste: hace mucho que no es un jugador de selección, y lo demostró una vez más contra España.

La defensa tuvo una de sus peores noches, es cierto, pero todo el mundo habla de eso y yo creo que el Pipa merece un trozo aparte. Antes de que descalifiquen mi opinión con consignas como “era solo un amistoso”, “Messi no estaba” o “tú no eres argentino”, les digo que revisen los últimos cuatro años de Higuaín en su selección. Es un jugador formidable en sus clubes. Yo, personalmente, lo elegiría en mi once actual como el más completo goleador de la tierra, pero le hace falta esa pasión que se necesita para jugar con el seleccionado, para enfrentar una Copa continental, para arrebatarle de las manos un mundial a otro.

E Higuaín lo demuestra cada vez que se mete al campo.

Si bien es cierto que ser casi el segundo después de Messi es complicado. Te obliga a estar pendiente, a mantener una vigilia constante y a mantenerte lo más concentrado posible. Pero te exige más: meterla cuando hay que meterla. Y es que Higuaín, a parte de carecer de un “carácter patriótico”, tiene la mala fortuna de no definir en los momentos en los que hay que hacerlo porque es necesario. Todos hemos visto como en momentos precisos y fundamentales no anota goles que en otros momentos hace con la mayor de las facilidades, rareza que se transmite a todo: cabezazos, definiciones en solitario, penales, etc. Esto no es casualidad, y aunque parezca una superstición futbolera (que, si crees en el fútbol, debes ser supersticioso) es la mera conclusión de que uno no es digno de vestir esos colores.

La goleada en el Estadio Wanda Metropolitano de Madrid tuvo que ver como un Higuaín sin pena ni gloria salía al minuto 59 de juego, bajo un aura de desconsuelo y en sus oídos yo creo que ya podía escuchar la levantada de críticas que despierta cada vez que juega, mal, con la selección Argentina. Y es que, en parte, la mayoría tienen razón.

Higuaín sigue siendo llamado por un pasado y presente que dista mucho de su realidad actual con la selección. Es cierto, en las eliminatorias que Argentina disputó para llegar al Mundial de Brasil 2014 fue uno de los estelares, siendo el segundo mayor anotador de Argentina (¿hace falta preguntar quién fue el primero?) con nueve goles en un total de once partidos. Una máquina. Si tan solo su mundial hubiera sido así de bueno. Tan solo anotó un gol en los siete encuentros que disputó. Un solo gol. Y, lo más sorprendente, es que en las eliminatorias para clasificar a Rusia 2018 anotó la misma cantidad de goles (solo uno, UNO) en una cantidad total de 9 partidos. Increíble.

Y, a pesar de todo, el Pipa puede decir que tiene 71 partidos con la selección y ha anotado 32 goles. Pero esos 32 goles de antes no sirven si hace dos años no metes mínimo siete al año, en un promedio de diez partidos que juega el seleccionado. Así no se puede, y Argentina se urge de encontrar una variante, que no ha logrado atinar ni con Benedetto, ni con Icardi, ni con Pratto, ni con nadie. Esperemos, por el bien de Argentina, que por descarte no escojan al aquí mencionado y que se haga realidad que: Higuaín no vaya al mundial.

Leave a Reply

¡¡Haz el primer comentario!!

avatar
  Subscribe  
Notificación de